jueves, 24 de diciembre de 2009

Gasto, ajuste o aumentos

El actual gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, no tiene en las manos más que de tres sopas, para enfrentar la situación económica de emergencia —porque no se le puede nombrar de otra manera— que se tiene en el país: aumento en el gasto público, ajuste en el gasto corriente, o aumento de impuestos.
La tercera opción es inviable porque para lograrlo tendría que orquestar algún plan con la oposición para llevarla a cabo. Y por ahora ningún partido está en condiciones de seguirle la corriente al PAN en el Congreso. Tampoco al Presidente Calderón. Y el ahora es, al menos en lo que resta de las legislaturas en turno que operan hasta el 31 de agosto. Y, también, durante la próxima legislatura de la Cámara de Diputados, al menos. Faltará lo que se defina en el Senado, que no cambia y donde el PAN mantiene el 40 por ciento del control. Pero aún así.
Ni el PRI, que recién está recuperando la confianza del ciudadano que le favoreció con su voto, en ambas cámaras; tampoco el PRD, que es un perdedor de la elección reciente, se echará al morral propuesta alguna de aumentar impuestos en el renglón que sea. Mucho menos en medicinas y alimentos, como lo ha venido intentando desde el sexenio de Vicente Fox el PAN. Los demás partidos sólo lo harían por intereses partidistas, o por sobrevivencia.
Bueno, pero en el ejercicio de gobierno, Felipe Calderón ha demostrado que no le interesa el país. Que no invierte porque no ejerce el gasto. Cuantiosas cantidades de dinero destinado a diversas actividades no se han ejercido. Los subejercicios en el gato público son una constante del actual gobierno, pasando por todas sus dependencias. Constante también del gobierno de Vicente Fox. Es decir, que el gobierno del PAN no sabe cómo reactivar la economía. Creen que el libre mercado lo compone todo. Que las inversiones llegan por inercia. Eso ha generado, hasta ahora, un gran retraso, no sólo en el dinamismo normal, también en aquellas actividades que pueden impulsar el despegue económico. Hoy los municipios están en franca quiebra. Ocurre en la mayoría de los estados del país. Como si las arcas del gobierno estuvieran secas. Lo peor es que no lo están. Hay subejercicios.
Sabido es que la inversión en infraestructura causa un efecto de arrastre al resto de la economía. Sectores, todos aquellos relativos a la obra pública, varios de la actividad económica son promovidos cuando hay inversiones desde el Estado en importantes actividades como las carreteras. Invertir en el campo es más saludable de lo que creen los neoliberales, no sólo los panistas, sino también los priistas. Pero el campo es uno de los, si no es que el más, grandes olvidados. Siendo que el campo escapa, sin mayores problemas, a gran parte de las fluctuaciones de los mercados. Produciendo, al menos, los hombres del campo le proporcionan alimento a la mano de obra. A los trabajadores de la economía en general.
No se diga el abandono de otros sectores olvidados también, o que carecen del apoyo, como las propias empresas que son las generadoras de empleos. Las micro, pequeñas y medianas empresas no tienen el soporte, y no pueden formar parte de la solución sino que se incorporan al problema. Los grandes empresarios no apoyan, siquiera en lo mínimo, a los pequeños o medianos. En el mundo del mercado libre cada quien se rasca con sus propias uñas.
Falta que el gobierno admita recortes en el gasto corriente. Los sueldos de los empleados, de la burocracia del gobierno, son elevados. Las prestaciones de los funcionarios del gabinete son muy altas. Ni qué decir de las prestaciones extra, aparte de todos los beneficios que tienen como servicios médicos especiales, y gozan por ser operarios de primer nivel. Tratándose de ajuste, el gobierno no entiende más que mayores recortes. Mayores controles de las variables de la economía. Austeridad, pues.
Por tanto, el gobierno de Calderón no tiene más opciones. O si las tiene no las ve, o no le interesa. Como si quisiera cobrarle el castigo que le aplicó el ciudadano a su partido en las pasadas elecciones. Como en su momento sí lo hizo Vicente Fox, como lo dijo después que la policía reprimió el movimiento de San Salvador Atenco. Fox se desquitó, porque los atenquenses no le vendieron las tierras a precios regalados como se las querían pagar, para su obra magna de extender el AICM. La virulencia se vio con la represión y el posterior encierro de los líderes con sentencias exageradas.
Parece que el problema económico no se ve. Como si estuviese superado. Así parece admitirlo uno de sus voceros, el titular de Economía, Gerardo Ruiz Mateos, cuando asegura que la crisis económica ya tocó fondo. Que lo peor ya pasó. Que la intervención del gobierno, vía sus programas de protección al empleo, sostuvo el empleo. Se hubieran perdido 1.1 millones de puestos de trabajo, dijo ante la Comisión Permanente ayer. No obstante se han perdido 858 mil plazas. Como en el empleo está lo demás. Tomadura de pelo. Esa ha sido la tónica del actual gobierno. Y de los gobiernos de PAN.

28/julio/2009.

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